domingo 7 de marzo de 2010

Las reglas

Esta es una reglilla de (des)propósitos o un decálogo inconcluso:

1) La Caricatura se Burla del Poder, como lo deja implícito, se centra en el aspecto político de la sátira y la caricatura. Por lo mismo es un espacio para mamar gallo opinando, pero haciéndolo bien, porque para mamar gallo hay que estudiar mucho.

2) Como la idea es que todo mundo participe -pero no con cualquier cosa- serán bienvenidos los trabajos inéditos en, de o sobre caricatura y sátira política. La idea es que se puedan difundir de algún modo los talentos de quienes no tienen cabida en los grandes medios. Pa hacer dicha cuestión, no es más que haga una audaz caricatura (la escanea), raudo comentario o ingeniosa diatriba y la envíe al correo: bicente_200@hotmail.com.

3) La caricatura se burla del poder adelanta investigaciones entorno a la caricatura política, la sátira y el humor gráfico en Colombia. Todos los documentos de valor que se recojan serán puestos a libre consulta de los turistas de este blog. Así, esto espera convertirse en un archivo digital de amplias proporciones para aquellos interesados en estos temas profanos.

4) Las expresiones satirícas no se encuentran únicamente en los periódicos ni en las bibliotecas: también en las calles. Por eso, aprovechamos las expresiones -en su mayoría anónimas- de quienes plasman la realidad en murales, paredes, edificios y demás superficies alérgicas al papel.

5) Esto es un espacio abierto, de opinión y de provechoso divertimento, así que todos participan: dibujantes, niños, profesores, universitarios, modelos, futbolistas, etc, siempre y cuando estén dispuestos a ser refutados sin chistar y sin gritar.

6) Todo aquel que empieze a ponerse ofensivo (grosero, violento, hacker, etc...será suprimido, censurado o bloqueado de inmediato).

pd: se reciben ayudas, sugerencias y, por supuesto, bonificaciones para financiar causa tan altruísta.

to be continued...

sábado 6 de marzo de 2010

Un poco de reflexión

Un humor muy serio

SE PREGUNTA ANTONIO CABALLERO, a propósito de los humoristas con talento, independencia, sentido estético, valor y compromiso con la verdad, si su oficio realmente tiene alguna utilidad. O si el trabajo diario del caricaturista es inservible, diríase incapaz de generar cambios tangibles con sus agudas ironías. Agrega el escritor —y también caricaturista— que quizá por ello es que el afamado Ricardo Rendón se pegó un tiro con una Colt calibre 25 en octubre de 1931.

Paradójicamente, de un tiempo para acá las caricaturas sí tienen un inusitado efecto sobre la realidad. Una caricatura sobre Mahoma en la que el turbante del profeta adquiere forma de bomba, publicada en el diario danés Jylland Posten en 2005, radicalizó las tensiones existentes entre el mundo occidental y algunos jefes islámicos que la consideraron irrespetuosa. El escándalo adquirió dimensiones planetarias. Hubo atentados terroristas, incendios de embajadas e imprecaciones al autor de la caricatura, Kurt Westegaard, quien incluso fue atacado con hacha y cuchillo por un somalí a principios de 2010. En franca represalia, periódicos europeos reprodujeron el dibujo junto a otros del mismo autor.

Motivado por estos hechos, el dibujante estrella del periódico Le Monde, Jean Plantureux (Plantu), lideró la creación de Cartooning for peace (Caricaturas por la paz), tras un encuentro con caricaturistas convocado por el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan. De los más de setenta integrantes que componen la organización, algunos se encuentran en Bogotá en el marco del Foro Internacional de Caricaturistas por la Paz y la Libertad de Expresión. Cabe mencionar, además del mismísimo Plantu, al israelí Kichka, el belga Kroll, la argentina Ana Von Rebeur, el estadounidense Daryl Cagle, el francés Tignous, el ecuatoriano Bonil, la venezolana Rayma y el boliviano Trond. Una muestra bastante representativa de humoristas gráficos que compartieron mesa con el talento nacional de Betto, Bacteria, Vladdo y Calarca. Con ejemplos, exposiciones y amenas charlas se debatió sobre la importancia de la provocación, la impertinencia y el humor políticamente incorrecto que escapa al chiste con que algunos editores decoran las páginas editoriales.

Imposible de evitar, la intolerancia y la censura fueron abordadas. Y esta vez con prudencia, en tono de activismo porque más de un caricaturista ha pagado en el mundo con cárcel y onerosas cifras sus insinuaciones. El llamado era a que se constate que la tolerancia ha perdido la batalla frente a algunos radicalismos religiosos y regímenes políticos que no permiten la libertad de expresión. Con todo, en su momento, hubo quienes se opusieron a la publicación de la caricatura de Mahoma por considerar que no era el momento para activar enemistades ni la mejor manera de reflexionar sobre el mundo islámico. Se dijo, con razón, que la libertad de cultos y el ateísmo no debían ser irrespetuosos con los creyentes y sus líderes espirituales. Lo que no justifica las agresiones verbales y físicas que a la postre conducen a nuevas censuras y autocensuras.

Colombia también cuenta con sus propias recientes historias de restricción. Chócolo fue protagonista de un solapado ocultamiento oficial por una exposición en el Salón Regional de Artistas, porque en su dibujo a la pregunta “¿Tipo de sangre?” un militar responde “¡Falso positivo!”. Y difícilmente puede olvidarse la destemplada reacción del entonces gerente de la Federación de Cafeteros, Gabriel Silva, ante una caricatura de Mike Peters en la que se asocia el crimen organizado con la figura de Juan Valdez.

Todo lo cual, al final, indica que no es tan inocua la labor del caricaturista desde que más de uno se preocupa en reprenderla.


Editorial de EL ESPECTADOR. 18 Feb 2010

ATENCIÓN, ATENCIÓN!! CONCURSO ESTUDIANTIL EL BICENTENARIO EN CARICATURA





























Acá hay una invitación novedosa. Si pudieras retratar los 200 años de vida "independiente", a través de una caricatura, ¿cómo lo harías? Pero antes, muy antes, ¿qué significa ser independientes? ¿Lo somos realmente? ¿Cómo quisieras conmemorar la independencia? Nosotros te invitamos a que lo hagas con un instrumento básico de participación: una caricatura, es decir, con una de las formas de la risa.


Bueno, si hay interés, a leer este carretazo.

El grupo “La Caricatura se Burla del Poder” y la Corporación Escuela Nacional de Caricatura y Comunicación Gráfica, con el apoyo de la División de Bienestar de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, convocan a estudiantes universitarios y de colegios de Bogotá para que participen en el concurso para la escogencia de las mejores caricaturas que reflejen la época de la independencia o analicen la trayectoria y el significado de la independencia nacional.



Ponga mucha atención para que después no se le haga tarde:


Bases del Concurso


Participación: Podrán participar estudiantes de universidades y colegios del Distrito Capital. La edad mínima para participar es 12 años. Los padres de los estudiantes menores de edad deberán enviar una autorización para la participación en el concurso aceptando las bases del mismo.


Criterios de selección: Mordacidad, crítica, y pertinencia para la coyuntura actual.


Cantidad de trabajos: Máximo dos por autor


Especificaciones técnicas: Imágenes en 300 DPI, Formatos JPEG, Tamaño 50 x 35 cm.


Plazo máximo de recepción: Los trabajos serán recibidos hasta el 11 de junio de 2010 en el correo escueladecaricatura@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , y en bicente_200@hotmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


Premios


Primer puesto: Una beca para el Curso Básico de Dibujo humorístico con una duración de 10 meses / 120 horas en la Escuela Nacional de Caricatura


Segundo puesto: Una beca para un curso libre de Caricatura Fisonómica con una duración de 60 horas en la Escuela Nacional de Caricatura


Tercer puesto: Materiales de dibujo por un valor de $250.000


Exposición: Las 40 mejores caricaturas seleccionadas serán expuestas en la Universidad Nacional de Colombia - Museo Claustro de San Agustín, la Feria Internacional del Libro de Bogotá y en lugares públicos de la ciudad.

Adicionalmente se expondrán 20 trabajos gráficos de reconocidos caricaturistas colombianos, quienes participarán como invitados.


Condiciones:


  • El fallo del jurado es inapelable y la participación implica la aceptación de estas normas.
  • Los trabajos seleccionados serán exhibidos también en el portal y en www.escueladecaricatura.com, http://lacaricaturaseburladelpoder.blogspot.com/
  • Se puede participar solamente con obras que no hayan sido publicadas o premiadas en otros concursos.
  • Todos los trabajos participantes podrán ser usados por los organizadores con fines de divulgación o académicos.
  • Podrán participar estudiantes de la Escuela Nacional de Caricatura, siempre y cuando no hagan parte del comité organizador del concurso.
  • No podrán participar quienes tengan vínculos de consanguinidad con los organizadores.

Nota

Para envíos en físico:


Los trabajos en medio físico deberán ser enviados en sobre sellado a nombre de

Señores

Bicentenario en Caricatura

Corporación Escuela Nacional de Caricatura y comunicación gráfica

Las obras deben ser marcadas al respaldo con el nombre o seudónimo del autor e incluir también en sobre sellado los siguientes datos:

Nombre y apellidos

Documento de identidad

Dirección

Teléfono

Correo electrónico

Mayores informes:

http://lacaricaturaseburladelpoder.blogspot.com/

bicente_@hotmail.com

escueladecaricatura@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Dirección de la Escuela:

Carrera 20 B No 74 40 – Tel. 211 26 32. Bogotá –Colombia

www.escueladecaricatura.com

Mini-entrevista


Hace un tiempo la Revista de Estudios Sociales de la Universidad de los Andes entrevistó a tres caricaturistas que no dejan de importunar a los poderosos...curiosas respuestas.







1. ¿cuándo empezó adibujar ?

Betto: En agosto de 1974, “Su rendimiento sería satisfactorio si en clase no dibujara a toda hora”. Observación en la libreta de transición.
Jarape: Desde que los lápices estaban chiquitos.
Chócolo: En la infancia.


2. ¿ha recibido clases de dibujo o pintura de forma académica?

Betto: Caricatura de fisonomía con el maestro Aries Herrera, “Calarcá”, en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Jarape: Es desafortunado que no, pero más lo es que se nota.
Chócolo:
Bellas artes.

3. ¿Cree que la caricatura del país es profesional?

Betto:
Los editores son los profesionales en publicar el oficio de la caricatura.
Jarape: Estamos recorriendo el camino que han recorrido otros países, Argentina para nombrar uno solo, pero ya no estamos en la salida. Afortunadamente hay cantidad de jóvenes talentosas y talentosos que nos significarán sorpresas muy gratas, además estamos exportando caricaturistas: Yayo, Elena María Ospina, Tur-cios, Nani, por nombrar sólo algunos que me acuerdo en este momento.
Chócolo: Sí.


4. ¿Cómo nace la vocación por la caricatura? ¿cuáles serían los caricaturistas que han incidido en su trabajo?

Betto: Nace como una diversión que poco a poco se convierte en una necesidad de opinar. Caricaturistas inspiradores: Quino, Fontanarrosa, Steinberg, Sempe, Levine.
Jarape: Uno es crítico con lo que le rodea y está el dibujo como herramienta (¿o arma?). En ese momento no hay escapatoria, la caricatura lo ha retenido a uno y no hay acuerdo humanitario que lo libere. Son muchos de los que he aprendido; León, Pinto, Elena, Ceci, Nicholls, Azeta, Naide, Grosso, Unomás... y un largo etcétera.
Chócolo: Un periódico diario y dibujar caricaturas para evadir el montaje de los adultos, y ganárselos. De incidencia responsabilizaría a Elkin Obregón, Antonio Caballero, Brant Parker, por ejemplo.


5. ¿El valor primordial de la caricatura es artístico, político, documental o crítico?

Betto: Es el equilibrio de todas las anteriores.
Jarape: Priman los tres últimos pero ayuda mucho el primero.
Chócolo: Todos las anteriores, y el valor medicinal.


6. ¿Qué elementos definirían que un trabajo es una caricatura?

Betto: La deformación, la exageración, la comparación, la ironía, el humorismo y la sátira.
Jarape: La exageración, que es como el embalaje que el caricaturista toma para que el lector se percate de la situación que se pretende mostrar y la deformación que es en últimas lo que hace a la caricatura interesante.
Chócolo: El humor y su expresión plástica.


7. ¿El caricaturista debe ser un artista o un periodista? ¿cómo se maneja esta relación?

Betto: El caricaturista debe ser un ingenioso que se sirve del periodismo, de la literatura y de la actualidad para interpretar la realidad.
Jarape: En mi caso, “periodista” y “artista” son palabras mayores, estoy muy lejos... Prefiero dejarlo en el plano de “dibujante” y “documentalista”.
Chócolo: Deben ser ambos los dos, como diría el Presidente, y además buen humorista. Opinión con objetividad al mismo tiempo, en un dibujo. Ahí se manifiesta una buena relación.


8. ¿Tiene la caricatura una función social?

Betto: Su función social debe dejar en evidencia el acontecer político a través de la ironía o de la reflexión gráfica.
Jarape: La caricatura sin función social sería como las tetillas de los hombres... ahí están pero ¿a quién le interesan?
Chócolo: Sí. Y no hay que tomársela muy a pecho.


9. ¿Debe ser, dado el caso, un periodista objetivo o subjetivo?

Betto: En caso de la caricatura política o de opinión, la opinión siempre será subjetiva.
Jarape: No sé, pero lo de “objetivo” se me parece más a “ético”.
Chócolo: Debe ser, en todo caso, un periodista desempleado.


10. En la caricatura pesa mucho la crítica a la política: ¿puede haber elogioso apoyos políticos? ¿puede haber una Relación con la política?

Betto: Caricatura con elogios no tiene chiste. Tal vez dejaría de ser caricatura.
Jarape: De hecho uno ve “elogios” en los diarios, pero creo que la función del caricaturista no es ésa (para eso hay presentadoras de televisión). La caricatura está para meter el dedo en la llaga porque, después de todo, hasta el “mejor” político (o el de mejor rating) es susceptible de mejorar o de ser cambiado. Cualquier política (no hablo de las señoras que se dedican al oficio) puede ser mejor que sí misma y a eso hay que apuntarle. Cuando el caricaturista viene y “agúa la fiesta” en realidad está diciendo: “Tiene que haber algo muchísimo mejor que esto”; por consiguiente sí hay, y debe haber, una relación entre la caricatura y la política ya que la política es lo que nos afecta, para bien o para mal, a todos. La crítica intenta lograr que un país de amnésicos no olvide (¡...pero no me acuerdo qué!).
Chócolo: Elogios o apoyos nunca, no es trabajo de caricaturistas. Para eso hay periodistas. Una relación con la política es posible, siempre y cuando no infiltre las caricaturas.


11. ¿Qué tan importante resulta la vinculación del caricaturista aun partido político?

Betto: Si se está tras de una embajada o de una notaría podría ser importante.
Jarape: Creo que el caricaturista es más libre de expresar lo que piensa cuando no milita en ningún partido político sin que ello quiera decir que no pueda ser crítico con su propia casa. En un país “dere-echizado” yo prefiero mantenerme un poco a la izquierda, pero sólo un poco porque en el fondo todo se parece también a la extrema derecha... es el nudo donde ambas extremas diabólicamente se abrazan.
Chócolo: Un caricaturista en sus cabales no haría tal cosa, pienso yo.


12. ¿La caricatura debe pretender reflejar la opinión pública?

Betto: A veces puede coincidir, si el dibujo representa la voz de los que no tienen voz.
Jarape: Si el caricaturista es de esa opinión... sí, de lo contrario hay que ir contra la corriente, a pesar de cualquier 91%.
Chócolo: Sucede así pero es pura coincidencia.


13. La Búsqueda de un sistema de expresión universal, ¿Responde a las necesidades del público, o uniforma la caricatura?

Betto: Responde a las necesidades del editor y del medio que el caricaturista escoja.
Jarape: Me asusta la pregunta porque no sé hasta dónde compromete a la innovación.
Chócolo: Es una tendencia ineludible. No uniforma, universaliza.


14. ¿Tiene la caricatura actual un intercambio efectivo con la evolución y madurez de la opinión?

Betto: Cuidado, un caricaturista ignorante pero bien informado puede ser contraproducente.
Jarape: Ahí está la innovación de la que hablaba. “Efectivo” suena a un indicador medible. Ésa es una pregunta para un “estudioso” de la caricatura como Carlos Alberto Villegas o Germán Fernández.
Chócolo: Sí.


15. ¿Cómo es la Relación de la caricatura con otros medios como internet, televisión, multimedia? ¿está el futuro de la caricatura impresa delinea do en estos medios o está por desarrollarse?

Betto: La relación con todas esas herramientas es muy positiva, la inmediatez de nuestra era obliga a contextua-lizarnos con ellas.
Jarape: Está evolucionando y tiene que hacerlo. Un ejemplo de ello es “Persépolis” con su historia tan deliciosamente alejada (en contenido y forma) de los clásicos cuentos de Disney.
Chócolo: Estos medios ya fueron penetrados por la caricatura y el futuro es prometedor en ellos.


16. ¿Cómo elige los temas que va a dibujar?

Betto: De todas las papayas uno escoge la más grande.
Jarape: Haciendo todo lo contrario a los “tres micos” (que bien podrían representar lo que quiere del país el uribis-mo), me refiero a que HAY que abrir muy bien los ojos... HAY que parar orejas... y no HAY que quedarse callado.
Chócolo: La actualidad periodística coincide con el afecto humanitario y determina el tema.


17. ¿Hasido censurado o se ha impuesto la autocensura?

Betto: Afortunadamente El Espectador siempre ha respetado mi espacio y mi dibujo.
Jarape: ¿Censurado?... tal vez sí. ¿Autocensura?... todo el tiempo, porque el caricaturista no es dueño de la verdad. Con una excelente caricatura se puede cometer una gran injusticia. El primer tamiz debe ser el mismo caricaturista; el segundo, el medio que pretende publicar la caricatura. Creo que en eso hay una responsabilidad compartida.
Chócolo: Sí.


18. ¿Hay algún tipo de tabú en la caricatura colombiana? ¿cuáles se rían los temas que la sociedad colombiana actual no toleraría caricaturizar?

Betto:
Los gustos sexuales de nuestros dirigentes o burlarse del dolor ajeno.
Jarape: Yo creo que la religión. Coyunturalmente, y por efecto mediático, en este momento no simpatizan entre muchos uribistas las críticas al “Estatuto de Seguridad Democrática”.
Chócolo: El tabú es el sexo, en la sociedad, no en la caricatura. Y caricaturizar la vida privada genera intolerancia.

19. ¿Cree que la sociedad colombiana ido algún tipo de intimidación de los lectores por el contenido de sus caricaturas o por sus posturas políticas?

Betto: Nunca, como diría Mark Twain, “Fiel a los ideales pero no morir por ellos”.
Jarape: No, pero sé que mis familiares y amigos uribistas no me leen... (Cristina: “He decidido volverme uribista”...).
Chócolo: Sí. Cartas por lecturas diversas del dibujo.
tiene la capacidad de reírse de sí misma? ¿por qué?

Betto: El humor es un bálsamo que nos saca del atraso, es el último recurso, no resuelve problemas pero nos da otra perspectiva.
Jarape: Indudablemente, eso lo vemos en muchos ejemplos. Me gustaría citar a “La Luciérnaga” que, aunque está pasando por una seria crisis de “gobiernismo” contraria a lo que siempre ha sido y debe ser y que a ratos hace que uno cambie de emisora, se le perdona de corazón porque ha estado haciéndonos reír con un humor muy inteligente desde las épocas del apagón gavirista. Mis respetos a todos ellos. ¿Por qué? Porque la risa es el mejor mecanismo de defensa del que está dotado un inmenso y maravilloso organismo viviente llamado sociedad.
Chócolo: Esta sociedad tiene la capacidad de reírse de sí misma, superior a otras capacidades, porque a pesar de estar en crisis persiste en reír. De lo que sea, hasta de sí misma.


Revista de Estudios Sociales Nº30, Agosto de 2008. Universidad de los Andes
http://res.uniandes.edu.co/

Y de dónde salió el tal Chócolo

Irreverente, contestario y greñudo, así es Chócolo...al fin y al cabo, hijo de la Universidad Nacional de Colombia. Click en la imagen para ampliar y leer.






























Publicado originalmente en Carta Universitaria Nº44
http://www.cartauniversitaria.unal.edu.co

Necesario no olvidar

Miedo a la opinión
Por: Sara Araújo Castro
Una obra del caricaturista Chócolo, expuesta en un evento del Ministerio de Comunicaciones, en Armenia, fue cubierta durante la visita de la Ministra del ramo por su contenido político.


¿Censurada?
Foto: Archivo particular
Con cartulinas y cinta pegante se tapó el texto de esta caricatura para que no se viera esto.

Sorpresa, decepción o inconformidad han sido algunas de las expresiones de los curadores y participantes del Salón Regional de Armenia (organizado por el Ministerio de Cultura), cuando se encontraron con la obra Falso positivo, del caricaturista Chócolo, tapada con cartulinas y cinta pegante.

La caricatura mural, que alude con humor crítico un hecho que ha acongojado e indignado al país, el de los falsos positivos del Ejército, fue censurada durante dos horas en las que se prestó el espacio de la antigua estación del tren de Armenia (donde se aloja el Salón Regional del Eje Cafetero) para un evento del Ministerio de Tecnologías y de la Información y las Comunicaciones y la Asociación Colombiana de Sordociegos (Surcoe).

Sin embargo, de entrada el curador de la muestra, Fernando Arias, tomó distancia de lo sucedido: “Autorizamos realizar ese evento dentro del Salón, porque permitiría mayor afluencia de público, pero jamás dimos vía libre para que manipularan las obras y menos para que las censuraran”.

El Salón, que se realiza por primera vez en Armenia, parte de un concepto curatorial que desarrollan los artistas de la zona. MicroMacro, la curaduría de Fernando Arias y Jonathan Colin, es una apuesta que puso a hablar a artistas (en un sentido amplio, pues se invitaron caricaturistas, comunicadores, entre otros) de la realidad económica, social y política, partiendo de los aspectos microscópicos de la vida.

“Invitamos a los participantes a hacer un taller con un bacteriólogo para conocer aspectos de la microbiología y desde ahí hacer una reflexión sobre los aspectos macro de la vida”, explica Arias. En este contexto nació una muestra que comprende obras muy cercanas a lo biológico y otras “menos literales y más macro”.


Con cartulinas y cinta pegante se tapó el texto de la caricatura (en gran formato) para que los asistentes no leyeran el mensaje, alusivo a los ‘falsos positivos’.


En el segundo grupo quedó incluida la caricatura de Chócolo (Harold Trujillo Torres) que juega con el episodio de los falsos positivos del Ejército y la actividad de los laboratorios bacteriológicos de clasificar el tipo de sangre.

Por su contenido político, fue precisamente este mural el que despertó la suspicacia de los organizadores del evento, que se realizó en el mismo espacio el pasado 22 de octubre para el Ministerio de Tecnologías y de la Información y las Comunicaciones y la

Asociación Colombiana de Sordociegos (Surcoe). Ese día, en la inauguración de “Conectando sentidos” —encuentro que busca apoyar a la población con discapacidad sordociega, llevando equipos tecnológicos y procesos de formación—, los asistentes encontraron —no sin cierta sorpresa— que una de las obras se encontraba parcialmente tapada (ver foto de portada).

Para el equipo que maneja las obras y hace la producción del Salón Regional, fue una sorpresa encontrar cubierto con cartulinas y cinta los textos del mural, puesto que, según explicaron a El Espectador, sólo habían autorizado, en caso de ser necesario, cubrir el fondo de la tarima y sólo el personal que mueve las obras. Arias expresó “que aunque el Salón ha sido una gran cosa para la ciudad de Armenia, este gesto fue un acto de censura y una falta de respeto con el artista y con el Salón”.

En igual sentido se expresó el caricaturista de El Espectador Chócolo, cuyos trazos, muchas veces irónicos y críticos de hechos políticos, han aparecido en los principales diarios del país: “Para mí ha sido motivo de orgullo estar invitado al Salón Regional y ver cómo la caricatura es considerada arte. Pero me tiene muy decepcionado que alguien irrespete mi trabajo de esa manera”, explicó a El Espectador.

¿Quién tapó el cuadro?

Corpocultura, entidad que autorizó y propuso el espacio para realizar el evento Conectando Sentidos, negó que ellos lo hubieran hecho: “No hubo censura, puesto que la obra ha estado exhibida ahí desde la apertura del Salón y aun ahora. No di la orden de tapar el mural y no lo hizo nadie de mi equipo”, afirmó el director Manuel Sabogal.

En realidad, la decisión vino de la empresa que contrata Surcoe para organizar la logística del evento. Como lo reconocieron Andrés Beltrán e Íngrid Moreno, “fue decisión nuestra, como organizadores de evento, pues no queríamos que hubiera contenidos políticos en el espacio”. Ellos afirman que fueron autorizados por el encargado del Salón, John Fredy Quinceno, quien a su vez negó haber dado esa autorización.

Lo cierto es que una obra de arte en un recinto dispuesto para el arte no puede ser “censurada”. Por incómoda o políticamente incorrecta que parezca, es una manera de expresarse, protestar o afirmar algo. En pocas palabras, así lo define Vicente Todolí, director de la Tate Modern de Londres: “Un Salón es como un jardín botánico del arte y tiene un discurso, guste o no, que refleja lo que una comunidad tiene para decir”.


EL ESPECTADOR- 27 Oct 2009, sección Tema del día.

Qué dice "Turcius"















Foto: Daniel Gómez

A propósito del Carnaval de las Artes de Barranquilla el caricaturista Turcios habló un poco acera de su oficio.

Humor blanco en caricatura abstracta
Por: Juan Carlos Piedrahíta B.
Este artista nacido en Corozal, Sucre, en la actualidad es el responsable de las ilustraciones en ‘El Economista’, de España.

Ómar Figueroa, más conocido en los medios nacionales como Turcios, ha ganado varios premios con su estilo colorido de hacer caricatura.

Un óvalo grande, dos círculos más pequeños a lado y lado, y una boca gigante. De esta manera se define Turcios en términos caricaturescos, el lenguaje artístico con el que mejor se expresa este hombre nacido en Corozal, Sucre, que pasó por varios medios de comunicación en Colombia y actualmente reside en España.

Para Ómar Figueroa, nombre que está un poco refundido gracias a su segundo apellido (Turcios) con el que ha colonizado escenarios tan complejos como el arte y el humor, la caricatura es una disciplina mágica porque carece de toda lógica matemática. En las escuelas de dibujo le dieron las bases para hacerlo mejor, pero el principal componente de su trabajo ha sido siempre el instinto.

Cada personaje es distinto y a Turcios le gusta jugar con el orden de sus facciones, lo que no se puede hacer en el retrato porque ahí se deben respetar ciertos cánones reales.

“En la caricatura no se trata de dibujar fea a la gente, simplemente resaltamos los rasgos característicos y si esa persona es maluca, pues ahí yo no tengo la culpa. Se miran, de manera humorística, las dos únicas partes que se mueven de la cara, que son los ojos y la boca. Yo nunca he escuchado que alguien diga: ‘Hoy me amaneció una oreja más triste’, pero sí he oído que dicen: ‘Tal persona tiene una mirada triste’ o que el gesto de su boca es de rabia. Con eso es que trabajamos nosotros”, comenta Turcios, quien comenzó imitando a Jairo Linares, después se inclinó por el estilo de algunos caricaturistas argentinos y brasileños hasta que en 1996 encontró su propia voz para sobresalir en este oficio.

Con sus primeros trabajos para medios impresos como El Heraldo, El Tiempo y El Espectador comprendió que lo que sus editores denominaban “abstracto” era lo que lo hacía diferente de los demás caricaturistas y, a la postre, ha sido la faceta que más ha explorado en los concursos a los que ha enviado sus trabajos y que, gracias a esa misma abstracción, han resultado ganadores en diversos países de América y Europa.

“Lo que sin duda me atrae de la caricatura es que, además de hacer nuevos planteamientos, incluye trabajos de plástica porque uno le puede poner color y se puede hacer en diversos soportes como el lienzo o el papel. Cada vez que empiezo una caricatura no sé cómo va a acabar y eso es lo que más me seduce de este oficio. Siempre es un reto”, asegura este artista caribeño que tiene la misión de ilustrar algunas secciones del diario El Economista y también es el responsable de realizar las “fisionomías” de las figuras más importantes de la vida pública de España.

La acuarela es su técnica favorita, el colorido le apasiona, pero cuando la exigencia mediática ejerce presión sobre él, Turcios recurre a la plumilla y al escáner. De esta manera ejercita su cabeza, piensa muy bien lo que quiere decir y su mano simplemente se deja llevar por el instinto.

“A mí la política no me gusta. Yo siempre he hecho humor gráfico general pero muy blanco y hago personajes de todas las ramas de la vida pública, pero nunca voy más allá y no me pongo a opinar. Eso no es conmigo y ese espacio ya está copado por los mejores”, dice entre risas.

En Colombia Turcios se dio a conocer en las primeras versiones de la Feria del Libro, cuando, lápiz en mano, se dispuso a dibujar a todo aquel que se le sentara en frente. Así se empezó a ganar la vida y tanto le gustó que lo incorporó como su actividad principal. En muchos concursos ha ocupado el primer lugar con su ingenio y con su inconfundible estilo y, gracias a su figuración internacional, es uno de los invitados de honor al Carnaval de las Artes de Barranquilla, en donde se sentará a jugar con las facciones de todos los que quieran ser inmortalizados por su pluma. Tal vez Ómar Figueroa o Turcios siempre será un gran óvalo lleno de creatividad y disposición para el arte y el humor.


EL ESPECTADOR-26 Ene 2010, sección Cultura.

jueves 4 de marzo de 2010

Reseña

Para ser peligroso también hay que hacer mérito


|Tirando línea
|Mauricio Torres Maldonado (Mauto)
G. M. Editores, Villavicencio, 1999,
205 págs.

En Colombia han existido muy buenos caricaturistas, como Ricardo Rendón, Héctor Osuna, Jairo Barragán (Naide), Elkin Obregón, Vladdo, Carlos Mario Gallego (Mico), para mencionar sólo un puñado, de antes y de ahora, que han logrado, a lo largo de muchos años, consolidar un alto gusto por la caricatura en el público lector de varias generaciones.

Y existen también muchos malos, que publican sólo porque, a veces, están emparentados con el dueño del periódico, o porque el dueño del periódico considera de poca importancia el cuadrito donde aparecen los muñecos de la página editorial, mero relleno o simple réplica de lo que él dice, casi siempre con igual torpeza, en la columna de arriba del cuadrito, comúnmente llamada Editorial.

En ello, es obvio, se equivocan de tajo, y eso sólo demuestra una más de las facetas de nuestro gran provincialismo, superado apenas, creo, por El Espectador en la continuidad e independencia que le propició (hasta su renuncia) a Héctor Osuna, quien es, en cierto modo, el gran prócer de nuestros caricaturistas, sólo comparable con Ricardo Rendón, también gran colaborador en su momento de esa casa editorial. Ellos dos, los más logrados y atendidos caricaturistas del país, son eminentemente políticos. Y han contribuido a entender la realidad de ese mundo de mañas y mentiras que es la política, casi sin excepción. Sobre todo porque, además de un sentido de independencia a toda prueba, están dotados de cualidades excepcionales en el arte del dibujo. Y de un urticante humor que nunca cayó ni en el facilismo ni en la obviedad ni en el libelo. El acoso y la inmediatez del impredecible acontecer de la realidad colombiana nunca fueron óbices para que esas caricaturas de periódicos y revistas puedan aún hoy mirarse y leerse con verdadero gusto. Allí hay una parte imprescindible de nuestra historia, vista sin sesgos ni acomodos, y con la generosa ventaja que propician el humor y la crítica.

Tal vez por una suerte de tradición o de influencia en el aspecto estrictamente político, o porque el nuestro es un país donde nunca han faltado razones para que hasta el más improvisado hijo de vecino, como en el fútbol, opine y "resuelva" todos los asuntos de la vida pública, absuelva o condene a toda suerte de protagonistas y no protagonistas, tal vez por ello, digo, nuestros caricaturistas, en gran número, caminan también en esa cuerda floja que es el tema político. Y porque es una servidumbre muchas veces exigida por quienes manejan los grandes medios escritos, sin duda.

A aquellos que mencioné al principio puede atribuírseles la precisión absoluta de la frase de Charles Baudelaire (París, 1821-1867) acerca de ese arte que tanto apasionó al autor de |Las flores del mal: "La caricatura es doble: el dibujo y la idea: el dibujo violento, la idea mordiente y velada"1 . Y ésta del argentino E. L. Revol: "Es un hecho seguro que la mejor caricatura no nos dejará nunca la sensación del ejercicio trabajoso: espontaneidad es el dato que de entrada la distingue"2 .

|Tirando línea es un libro de caricaturas de Mauricio Torres Maldonado (Mauto) (Villavicencio, 1961), "selección de caricaturas publicadas en diferentes medios de comunicación en los últimos quince años, y algunas inéditas", según reza al comienzo. Un libro realizado con el apoyo del Fondo Mixto de Promoción de Cultura y las Artes del Meta.

Caricaturista de marcado tinte político, casi todo este libro está dedicado a lo que comúnmente se denomina "denuncia". De los malos servicios públicos, de la corrupción de altos, medianos y bajos empleados del Estado, del cinismo de los políticos, de los malos salarios, del yugo de los gringos, de la represión, de... El último capítulo lo denomina "En líneas generales", donde podría pensarse que atenúa ese carácter beligerante del resto del libro, pero hasta allí mismo lo persigue el afán de denunciar. Cualquiera puede argumentar, a favor de esta tendencia, que ése es el país que tenemos, en términos generales. Pero está lejos de ser efectivo este libro en todas sus intenciones, porque su autor parece olvidar ese precepto, que debe ser axioma, según el cual la calidad debe estar por encima de cualquiera otra circunstancia para lograr el objetivo de llamar la atención aun del más desprevenido de los lectores. En un artículo de Gaceta, de agosto de 1991, la artista Beatriz González dice que "la solución clásica del enfrentamiento poder/caricatura ha sido, a través de la historia, la prisión, la destrucción de las obras y de las imprentas, y el destierro". Creo que nada de esto le ocurrirá al caricaturista Mauto, porque también el poder tiene entendido cuál es el arte que más daño le hace, y, dicho arte, hoy, no es el de aquel lenguaje trillado a que hemos aludido, sino el del verdadero humor, el de la fina ironía, el de los dados cargados de la inteligencia. Era un Rendón, era un Klim, es un Osuna. Para ser peligroso y perseguido también hay que hacer méritos.

Además de esa reiteración inclemente y machacona sobre la realidad del país, es necesario anotar la pobre destreza del autor en lo puramente formal, la línea sin decisión de su dibujo, su escasa cualidad de fisonomista. El trazo de Mauto carece de gracia y de estilo, dos elementos que, en ocasiones, salvan un mal tema, o un tema donde el autor se "descacha". Esos casos en que uno puede decir tranquilamente que la forma es el contenido. Aquí no.

Cuando Baudelaire en su frase dice "dibujo violento", alude a la efectividad que, como un estilete, tiene el dibujo rápido, limpio, expresivo, sutil. No cargado, que es lo que parece entender el caricaturista de aquí, tomándose literalmente, tal vez sin saberlo, el origen de la palabra caricatura: |caricare (italiano): cargar. Tampoco tiene ideas "mordientes y veladas", sino frases, como dije, trilladas. El humor no puede carecer de sutileza porque se vuelve patetismo, obviedad, ruido. Ésa es la condición para que lo que se diga no caiga en la rutina del lenguaje inexpresivo, vacío de tanto repetirse, aunque lo acompañe su dosis de "razón". Un caso, de los tantos en este libro, es el de la representación de una pitonisa que predice la suerte del país en su bola de cristal ante la figura famélica de un campesino, y le dice que "se vislumbra un 'ligero' atraso para Colombia en el año 2000", a lo cual el campesino le increpa, manoteando: "Pero, por Dios, ¿en qué vamos a ser los primeros?", y la bruja dice: "Colombia será el PRIMER TUGURIO [subrayado de él] de Latinoamérica... y símbolo mundial de corrupción y violencia". Como se ve, hay aquí un discurso excesivo, pero no mordiente. Y sería aburrido citar más ejemplos.

Lastimosamente, hay que admitir que se publican en Colombia muy pocos libros de buena caricatura. En una cantidad, se entiende, proporcional a los buenos caricaturistas. Y aceptando, por ejemplo, que un Caballero está lejos de ser un auténtico caricaturista. Que es de aquellos que sólo tienen "ideas mordientes".

Están ya muy lejos las fechas en que Naide, Osuna, Mico y Obregón publicaron sus, esos sí, buenos libros. Una lástima que la mala literatura no ceda el campo al buen humor, en un país de mucha vana trascendencia y de muy mala leche.


LUÍS GERMÁN SIERRA J

1. Citado por E. L. Revol en "De la caricatura a los cómics", revista Eco, núm. 160, Bogotá, febrero de 1974, pág. 407.
2. Ibíd., pág. 408.

BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Entrevista con Osuna-Revista Credencial

Héctor Osuna: 50 años rasguñando el país

Foto: Jorge Velásquez


Osuna no suele recibir visitas, mucho menos de periodistas. Pero hizo una excepción con Margarita Vidal para desmenuzar la realidad nacional.

Con un solo y lúcido trazo maestro define personalidades, gobiernos, flaquezas, amenazas y dramas. Con inteligencia, afilada ironía e irreverencia, ha diseccionado palmo a palmo el cuerpo exultante o estremecido del país, y con su crítica certera y mordaz ha explorado los oscuros meandros del alma nacional para exponerlos al escrutinio de la opinión pública. Cada semana, durante cincuenta años, Héctor Osuna no sólo ha hecho pensar y reír a los colombianos con su profunda interpretación de los acontecimientos y su humor refrescante, sino que ha sabido mantener una vigencia y una independencia crítica verdaderamente insulares. Cálido, un tanto ceremonioso, accede a esta entrevista en su finca sabanera de estilo chapineruno, rodeado de sus siete perros que retozan y ladran en un jardín que revienta en geranios, azaleas y frailejones y me saluda con la misma frase de alguna ocasión anterior y lejana: "no me vaya a decir que me encuentra igual porque lo único que conservo intacto es la sorpresa". Y se ríe con una risa suave y medida.
La casa es ordenada y casi sacramental con sus muebles antiguos, los cuadros pintados por Tulia Gil Madrigal, la madre de quien heredó la pasión por el arte, la música y la poesía. La conversación transcurre entre silencios, chispazos y sutilezas, sin confidencias, con una que otra carcajada que le achica los ojos brillantes de travesura y descubre unos dientes blancos y separados que le dan una tranquilizadora apariencia de niño bueno. Tres horas de conversación resumidas en este espacio que hemos querido ofrecerle en el 50 aniversario de su exitosa y siempre vigente carrera profesional.

¿Aprueba o desaprueba el tema de las bases americanas? Cómo analiza todo el jaleo internacional en que estamos metidos?

Hoy las circunstancias son muy graves para Colombia con una escalada armamentista con la cual no podemos competir y hace ya rato se nos asoman las orejas de Chávez. Están, sí, en mora de decirnos qué se pactó y de clarificar cómo queda el mando en las bases y el tema de la inmunidad, pero la presencia americana será disuasoria. No estoy de acuerdo con la especie de que nos aislamos del resto de Suramérica, por el contrario, nos han aislado.

¿Quiénes?

El grupo extremo comandado por el dictador Chávez, en el que no incluyo a Lula y a los moderados, nos presenta la alternativa imposible de adherir a él o convertirnos en un enemigo potencial. El tercer camino sería dedicar todo el presupuesto nacional a una espiral armamentista absurda y totalmente inconveniente por la guerra interna que enfrentamos.

¿Es de los que cree que podríamos llegar a una guerra con Venezuela?

Todo puede suceder, pero el personaje se retracta tranquilamente de las sindicaciones lanzadas en medio de grandes gestos histriónicos. Nunca habíamos tenido un vecino tan belicoso, amigo de quienes atentan contra Colombia y con quien compartimos una frontera tan extensa. Por otra parte, tengo muy claro que éste no es un tema para expresarse en contra del gobierno que nos representa. Por lo demás, ésta es la única vez que he estado de acuerdo con esta presidencia.

¿Ha variado su conocida animadversión al intervencionismo norteamericano?

Defendí una posición en contra de la extradición y de cierto norteamericanismo demasiado entregado, pero eran tiempos diferentes y no creo que me haya envejecido o 'conservatizado' más, sino que la polarización está escalando niveles preocupantes.

Para un caricaturista tan mordaz y actualizado, ¿qué implica este panorama cada vez más oscuro y complejo?

Una forma muy cruel de contestar eso -que por supuesto no es mi filosofía- es un dicho muy colombiano que dice: 'Lo bueno de esto es lo malo que se está poniendo'. (Risa). Es cierto que entre más conflictivos los problemas, más elementos ofrecen para la caricatura, la polémica y aun para el chiste, que ojalá prosperara y que hasta nuestro Presidente tuviera sentido del humor, porque eso suavizaría mucho la situación.

El país ha cerrado filas en torno al Presidente. ¿La consigna entonces es no criticarlo en absoluto?

Claro que no; hay una crítica que se puede y se debe hacer en el interior del país. Lo que hay que apoyar es una posición de Colombia frente a los peligros externos. Me parece criticable la diplomacia paralela que se adelanta con Venezuela, a través de iniciativas privadas que le hacen mal cuarto al Presidente de la República, porque hay momentos en que debe primar el sentido patriótico y ése debe ser un principio inamovible.


Entonces, ¿qué criticaría?

Hay cosas en las que uno no puede estar de acuerdo con el Presidente, como la reelección que ha sido tramposa y deslegitima el ejercicio de la Presidencia, o la manera como se tramitó el nuevo referendo. Le reconozco a Uribe que en lo interno ha sido fuerte y ha logrado hacer retroceder a la guerrilla, pero su manejo de las relaciones internacionales ha sido un desastre. Eso no es nada comparado con su reeleccionismo, porque cambiar la Constitución en provecho propio es abusivo.
Uribe se ha conservatizado. ¿Por qué no le gusta si usted tiene origen Conservador?
Nunca he militado en ningún partido. Soy de extracción conservadora pero ya me sacaron la muela (Risa). Tampoco he pertenecido ni perteneceré al Partido Liberal. Siempre he querido ser independiente. Cuando entré a El Espectador le planteé el tema político a Gabriel Cano. Me dijo: "Quítese esas cucarachas de la cabeza y hagamos un pacto: ni usted es conservador, ni yo liberal, hagamos periodismo". Para mí, esa es una lección de vida.

¿No votó por Uribe?

No, nunca me gustó. Cuando empezó a figurar como candidato escribí un artículo de Lorenzo Madrigal diciendo "Si Uribe llega a la Presidencia será un dictador". Eso lo acredito porque recuerdo muy bien lo que dije.

¿Por qué esa aprensión?

Había visto su estilo como gobernador de Antioquia y tenía una inquietante intuición porque conozco a mi raza; no olvide que yo también soy antioqueño.

Y sabe por dónde aprieta la cuña, ¿no?

Claro, es que Uribe no es el tipo de antioqueño que a mí me cae bien. Esa personalidad tan supremamente suficiente, que no delega, que llena todos los espacios, que se cree insuperable e irreemplazable, yo no la entiendo como la de un demócrata; una persona que no admite alternativas de poder no lo es.

¿Lo calificaría como dictador?

Todavía no se ha configurado completamente como tal, e igual le pasa a Chávez, pero ambos van por ese camino.

¿Por qué no al referendo? ¿No considera suficiente las tres millones novecientas mil firmas?

La democracia directa también está reglada por tiempos y normas. El referendo tiene que pasar por unas Horcas Caudinas y someterse a reglas determinadas. Yo no creo en una democracia tan absoluta e inapelable porque nos llevaría a los juicios populares en que la gente gritaba "mátenlos, mátenlos", porque dizque había que respetar la voz del pueblo. Yo no me explico cómo Uribe, que estudió Derecho y se dice demócrata, puede pensar así.

¿Cómo ve a César Gaviria que ha realizado una 'opo-blanda' pero que en los últimos días 'ha ido emberracando', como dicen en Antioquia?

Dejó pasar un tiempo precioso porque le hizo mucho daño el paso por la OEA, donde no se define nada y llegó a hacer una política muy ambigua. Hoy, como lo han retado ha reaccionado, pero creo que es demasiado tarde. Por otra parte, yo siempre he creído que el candidato liberal será Gaviria.
Las consejas políticas sostienen que si bien Rafael Pardo ganó la consulta liberal, como no marca nacionalmente, renunciara a favor de Gaviria, que suma más.
Sí, el ex presidente ha dicho reiteradamente que no tiene esa intención, pero las cosas van para él, quien además tiene chance de ser reelegido. Claro que también hay que considerar que será difícil que se decida con un Uribe tan fuerte. Se necesitaría mucho coraje para dar esa pelea.

¿Qué opina del triunfo de Petro y la derrota de Carlos Gaviria en la consulta del Polo?

Creo que Petro aportará algo a una alianza antirreelección. Por otro lado, al ganar Petro, Chávez recibe un vapulazo.

De ahora en adelante empezarán a cocinarse las coaliciones. ¿Ve posibilidades?

De pronto sí, pero con tanto personalismo es muy difícil que se plieguen a un solo nombre, como sí lo harán con Uribe todos los uribistas de viejo y nuevo cuño. La izquierda está escindida y el conservatismo desaparecido. Se autodenomina como 'la fuerza que decide' porque se une al carro ganador. Hasta ahora nos damos cuenta de que Uribito dizque es conservador. Le ha estado haciendo el papelón a Uribe. Yo fui noemiísta pero ya no lo soy porque nadie ha podido saber dónde está Noemí. A última hora se ha inscrito como conservadora vergonzante. Eso de estar en todas partes no es bueno.

Usted, que ama el latín, ¿no tiene algún candidato 'in péctore'?

La función mía es crítica. Trato de no comprometerme porque es un limitante. No me va a hacer decir nombres, pero sí tengo la leve impresión de que los 'quíntuples' -que ya son 'tres tenores'- de pronto capitalizan algo, porque Mockus tiene gran respetabilidad, Lucho fuerza popular y sentido social y Peñalosa simpatías por Transmilenio. El último fiasco de Lucho y sus tragos podría excluirlo de la selección presidencial.
Bueno, tal vez Osuna no pueda tener candidato, pero Lorenzo Madrigal, que escribe una columna de opinión, sí lo debe tener.
Cuando se usó que los columnistas adhirieran públicamente a un candidato yo fui bastante galanista; sin embargo Galán murió bajo el fuego cruzado de mis caricaturas cuando descalificó a Rodrigo Lara -yo era mas larista que galanista- y le critiqué que hubiera sometido a Lara a un 'comité ético' del Nuevo Liberalismo.

¿Habló de eso con Galán?

Sí. Le preocupaban mis caricaturas sobre el tema de Lara, pero desde luego nunca me pidió que le mermara a la crítica. Quería explicarme el porqué de su actitud, pero entendió mi posición.

¿De Lara sí fue más amigo?

Hablábamos muy largo por teléfono cuando el Congreso lo estaba crucificando. Quise protegerlo y le aconsejé que se retirara de la escena. Por supuesto no renunció y su asesinato me conmovió terriblemente. Fui a su entierro en Neiva, donde Betancur echó un discurso político en la misa y restableció la extradición. Toda la Iglesia lo aplaudió. Yo no.

¿Por qué no era amigo de la extradición?

Porque me parecía que se perdía la autonomía del país y porque siempre he pensado que lo que identifica a una nación es su propia justicia. La justicia ajena me parecía sojuzgamiento por parte de otro país.

Me parece que ha habido un cambio en su posición...

Sí, porque todo se desbordó. El país no pudo con la criminalidad. Así como nos desbordó la situación internacional y nos vimos obligados a admitir en nuestras bases a militares estadounidenses, tuvimos que acudir también a otra justicia. ¿Qué le vamos a hacer? Mientras uno puede caminar solo no admite que lo cojan de la mano, ni que le den un bastón, pero si se envejeció y le han caído todas las plagas, uno acepta hasta que lo lleven cargado.
¿Cómo ve el tema del canje humanitario que nunca llega?
No hay que perder de vista que la guerrilla es la causante del daño y que el Presidente, acosado por una respuesta, no es el que ocasiona los tropiezos. Por otra parte creo que ahí hay problemas etimológicos. A toda persona en poder de la guerrilla se la llama secuestrada y la guerrilla la califica como retenida. No es tan exacto. El nombre apropiado sería, si fue en un campo de batalla y se tomaron prisioneros de ambos lados, pues eso, prisioneros y hay normas humanitarias para situaciones como ésta. Por supuesto que no se las tuvo en cuenta en los campos nazis, ni tampoco se las tiene en un inhumano cautiverio de tiempo indefinido que consume gran parte de una vida, pero secuestrado es aquel a quien retienen para cobrar un rescate y no me parece que sea el caso tratándose de un enfrentamiento armado.
Uribe dice que aquí no hay guerra y que son terroristas porque cometen actos de terrorismo. Por eso se niega a considerar a los militares secuestrados como prisioneros de guerra.
Es muy delgada la línea que recorremos. Son personas que están en la subversión y cometen actos de terrorismo, pero denominarlos exclusivamente terroristas no me parece. Si esos actos de terrorismo configuran delitos atroces merecen capítulo aparte. Yo rechazo el mero uso de las armas para obtener un logro político, pero quienes las usan para este fin pertenecen a una guerra interna -qué le vamos a hacer - y existen regulaciones al respecto en el derecho de gentes. Sería a la luz del derecho de la guerra como se facilitarían los acuerdos humanitarios, en medio de los mayores desacuerdos políticos y militares.

Jalémosle a temas más personales. No me lo imagino de cura. ¿Qué lo impulsó a meterse al seminario?

Entré al día siguiente de cumplir quince años. Era un niño, pero no crea que la meditación es incompatible con mi vida de hoy. Los jesuitas han sido siempre la avanzada de la Iglesia, muchas veces en conflicto con los papas. San Ignacio predicaba lo que llamó la ley de la caridad y el amor equivalente a una libertad interior completa, en la conciencia de cada cual para hacer las cosas. De ahí que los jesuitas sean hasta médicos, artistas, misioneros, directores de colegios.
Y caricaturistas. Me imagino que el Concilio Ecuménico le amplió todavía más el ámbito de la libertad.
Sí, pude ser más ecléctico. Y antes de que me pregunte por qué me retiré, le digo que después de seis años de estar en el seminario la vida me presentó otras circunstancias en las que pude desenvolverme bien, pero no me considero negado para la vida jesuítica.

Hizo votos de castidad, pobreza y obediencia. ¿Cuáles conserva?

Fui exonerado con dispensa de Roma. Se llaman las 'Cartas Dimisorias'. El único que conservo es el de pobreza (Risa).

¿Ha seguido escribiendo poesía?

¿Quién le dijo que yo escribía poesía?

Mis fuentes de 'altísima infidelidad'.

Tengo versos que a lo mejor alguien publica después de mi muerte.

¿Por qué no antes? ¿Por pudor?

Como caricaturista queda uno inhibido para muchas cosas. En este género de humor satírico, de relativo daño a otras personas, de cierta inquina que puede ocasionar, no puede salir uno de poeta.

¿Por qué no puede un caricaturista ser romántico como usted, versificar y gustarle, como le gustan, los boleros y el tango?

Es que eso pertenece a una esfera diferente que nada tiene que ver con el oficio. En realidad soy romántico, me encantan los boleros y siempre quise aprender a bailar tango, pero creo que ya me dejó el tren. No tuve con quien aprender (Risa).
Vive enclaustrado. ¿Lecturas, libros, noticieros, prensa, son suficientes para afinar adecuadamente sus dardos? ¿Tiene contacto con el mundo exterior?
Por supuesto que sí, pero de pronto me quedó eso de lo conventual y no soy casi viajero. Claro que la historia secreta de la política es fascinante y la información llega por distintas fuentes, pero no me pida que se las revele porque las fuentes son sagradas (Risa.)

¿Podríamos publicar una de sus poesías?

(Risa) Primero me pego un tiro para que sea después de muerto.

¿Cree que los curas deberían casarse?

No tengo un principio absoluto sobre eso. Creo que podría ser bueno, pero también resulta complicado para el sacramento de la Confesión, porque entre las sábanas no hay secretos.
¿Sus caricaturas le han enajenado amistades como la del nunca bien lamentado D'Artagnan?
Sí, por el tema de Samper, con quien él quería reunirme antes de su candidatura y yo, que me olía la cosa, me escapaba. No me gustaba la presidencia de Samper ni en futurible. Un día lo encontré en la puerta del Gun y dijo: "usted es samperista pero de Daniel, no mío. Yo le dije, no, no es que sea enemigo suyo, Ernesto, es que me parece terrible usted tantos años de ex presidente (¡Tenía 43 años!).
Usted está como Lucho que dice que Uribe va a ser un ex presidente "muy mamón".

Pero al paso que va, ya le tocará muy viejito (Risa).

Por Margarita Vidal- Revista Credencial: http://www.eltiempo.com/culturayocio/credencial/hector-osuna-50-anos-rasgunando-el-pais_6224987-1

Las 'víctimas'

Diez personajes nacionales expresan sus sentimientos cuando se ven caricaturizados por la pluma de Osuna.

Armando Benedetti, senador

"Es el más serio de todos, el más estructurado. Buena parte de los demás caricaturistas no tienen criterio ni conocimiento, sólo humor. Eso sí, tengo que reconocer que a veces, por vanidad, me gustaría verme más bonito en sus caricaturas".

Luis Eduardo Garzón, ex Alcalde de Bogotá

"Cuando él caricaturiza a otros, me siento feliz. Cuando me caricaturiza a mí, afecta mi autoestima, porque yo hago abdominales todos los días, y me pone con una barriga inmensa; tengo una sonrisa que a todas las mujeres les encanta, y me pone con cara de decrépito, y tengo una relación muy sana con mi mamá, pero cree que tengo Complejo de Edipo porque a veces la dibuja detrás de mí. A mí, Osuna me hace reír de mí mismo. La verdad, yo creo que quien no pone problema frente a una caricatura tiene un talante democrático, pero el que se emberraca tiene un tufillo de dictador uribi-chavista".

Fabio Valencia Cossio, ministro de Interior y Justicia

"Me gustan mucho sus caricaturas, lo han hecho desde siempre. Interpreta como nadie la realidad política. Cuando sus críticas me parecen verdaderas, las disfruto cantidades; cuando no me parecen tan ciertas, el sentimiento es un poco distinto. Él exagera los rasgos que lo identifican a uno, en general los que más lo perjudican. Yo soy asequible a la crítica, la disfruto; y los mensajes de Osuna muchas veces me hacen reflexionar. Creo que es el mejor editorialista del país".

Germán Vargas Lleras, precandidato presidencial

"Colecciono sus caricaturas y algunas que me incluyen las enmarco. Tengo hoy 29 colgadas en mi oficina; las aprecio mucho y quien las mire en su conjunto puede valorar lo que ha sido la evolución de mi carrera. Algunas son muy críticas, otras no tanto, pero lo cierto es que todas son de gran talento y buen humor. Aun los dibujos más mordaces resultan admirables por su inteligencia y buena factura".

Carlos Gaviria, ex candidato presidencial

"En sus caricaturas mejora mi imagen significativamente, y eso se lo agradezco. Sólo una vez me he molestado con él, cuando incurrió en un lapsus imperdonable: me presentó apoyando la elección del actual Procurador, cuando la situación fue justamente al revés: me indignó que la bancada del PDA hubiera apoyado esa elección. Con eso, incluso, me llevó a plantearme un interrogante: ¿no tiene el caricaturista el deber de rectificar?".
Horacio Serpa, gobernador del departamento de Santander
"Mi figura se presta para las caricaturas, y en ello Osuna es un verdadero maestro. Las que me ha hecho son geniales. Me pinta flaco, desgarbado, narizón, con un bigote desordenado, con la manzana pronunciada en un cuello largo y sólo tres pelos en la cabeza. Pues ese soy yo en una buena caricatura. Con sus caricaturas me ha hecho críticas fuertes, a veces merecidas. Lo artístico, el humor, la sátira bien hecha, superan todo, y uno se aguanta. Y eso que en ocasiones duele".

Gustavo Petro, candidato presidencial

"¿Que cómo me parece que me dibuja Osuna? Ja, ja, ja. Como me veo en el espejo: necesitado de latonería y pintura. A veces sus caricaturas me afectan el ego, pero obviamente esa es una prueba para el demócrata: saber resistir la crítica".

Cecilia López, senadora

"Osuna me dibuja excelente, no me lo pierdo. Nunca me ha molestado verme en sus caricaturas; me interpreta muy bien con mi pelo y mi nariz. En sus escritos y caricaturas descifra con mucho humor la difícil coyuntura política".

Enrique Santos, columnista de El Tiempo

"Osuna me dibuja muy bien, pero muy feo. En realidad, nunca me ha molestado: hay que entender que los caricaturistas son por esencia malévolos y vergajos. Él es el mejor. Fino, incisivo y mordaz, aunque a veces es demasiado sutil. Hay que estar tan informado como él para entenderlo siempre".

Francisco Santos, vicepresidente de la República

"Osuna es el mejor caricaturista y dibujante que ha tenido Colombia en los últimos 30 años. Me divierte como nadie. No me molesta que me dibuje como me dibuja; creo que las caricaturas son parte de la información política que debe tener un país, y nadie mejor que Osuna en ese trabajo, no sólo en el dibujo, sino en la idea, en el trazo y en cómo se expresa".

Los discípulos

Seis de los mejores caricaturistas de hoy dicen por qué Osuna es el mejor, y acompañan sus declaraciones con una caricatura en honor del maestro.

Consuelo Lago. El País

¿Qué es lo que más admira de Osuna?
- Que capta el parecido y la actitud de los personajes de manera chistosísima.

¿Qué ha aprendido de él?
- El gusto de haber conocido a su madre, magnífica pintora, quien me aconsejó recoger los pinceles a las 5 de la tarde para cuidar los ojos...

Mico. El Espectador
¿Qué es lo que más admira de Osuna?

- Su capacidad para dibujar personajes. Nadie los pinta como él, inclusive los pone a envejecer o los dibuja de espaldas... Pienso que la caricatura política en Colombia ha tenido dos picos: Rendón y Osuna, y temo que aún no aparece el heredero de esta tradición, porque los caricaturistas de ahora le sacamos el cuerpo a la caricatura de personajes.

¿Qué ha aprendido de él?
- Que lo más importante de la caricatura es la forma: el dibujo y el humor... Confieso que cuando la cara de algún personaje político me está dando lidia, echo un vistazo a las caricaturas del maestro Osuna, que recorto del periódico y guardo con devoción.

Esteban París. El Colombiano

¿Qué es lo que más admira de Osuna?
- Él es el único caricaturista del país que conoce y pinta bien toda la escenografía del poder. Además de ser un fisonomista magnífico, a esos personajes que rasguña los coloca en su hábitat natural de manera maestra: los sillones de cuero, los aparatosos escritorios tallados, los cuadros que adornan los despachos del poder.... Las escenas que recrea en sus caricaturas siempre me han dado la impresión de que él estuvo presente en el episodio, que fue testigo directo, que hasta dirigió la puesta en escena.

¿Qué ha aprendido de él?
- Bueno, aprender, siempre quise aprender su facilidad para plasmar a una persona en unos cuantos trazos. Difícil. También aprendí del ejercicio de sus diálogos, de los globitos, de la voz que pone a sus personajes. Aprendí mucho, además, de sólo mirar y mirar cualquier viñeta suya: los trazos de su pluma, las tramas para sombrear, los rasgos donde le hace más presión a la plumilla para marcar un contorno; de todo esto aprendí y entendí que además de ser un maestro caricaturista, es por encima, un dibujante de quilates, de escuela. Y no deja uno de aprender al ver sus rasguños en la prensa.

Matador. El Tiempo

¿Qué es lo que más admira de Osuna?
Lo mejor de él es su entereza, su ecuanimidad y su valor para representar este país de delirante locura. Siempre lo he visto como a un Quijote luchando contra gigantescos molinos, sin mermar su agudo y punzante sentido del humor. En lo particular, me gustan mucho sus caricaturas de una de las etapas más violentas del país: el narcoterrorismo de Pablo Escobar. Osuna se mantuvo firme con su lanza bien afilada. Y no olviden que en Colombia las plumas no detienen las balas.

¿Qué ha aprendido de él?
- Yo crecí viendo en las páginas de El Espectador la sección Rasgos y Rasguños: unas tiras de 4 o 5 caricaturas que resumían el acontecer semanal; los domingos esa era mi parada habitual al abrir el periódico. Osuna es un tipo de una creatividad bárbara, su talento es tal que puede hacer una caricatura de cualquier personaje de espaldas y usted se da cuenta de quién es el caricaturizado. Muy pocos ilustradores en el mundo tienen semejante habilidad. Además, todos los días aprendo de él, por ejemplo hoy se me estaba dificultando hacer a Ernesto Samper, busqué en internet a ver cómo lo caricaturizaba Osuna, y listo: me dio las pautas para hacer la caricatura. Por eso le dicen maestro, debe ser porque enseña muchas cosas de este maravilloso oficio. Héctor, aunque no te conozca personalmente, te mando un abrazo doble de admiración y cariño.

Antonio Caballero. Semana

¿Qué es lo que más admira de Osuna?
Lo mejor de Osuna es su terquedad.
¿Qué ha aprendido de él?
Creo que nada: somos contemporáneos.