sábado, 6 de marzo de 2010

Mini-entrevista


Hace un tiempo la Revista de Estudios Sociales de la Universidad de los Andes entrevistó a tres caricaturistas que no dejan de importunar a los poderosos...curiosas respuestas.







1. ¿cuándo empezó adibujar ?

Betto: En agosto de 1974, “Su rendimiento sería satisfactorio si en clase no dibujara a toda hora”. Observación en la libreta de transición.
Jarape: Desde que los lápices estaban chiquitos.
Chócolo: En la infancia.


2. ¿ha recibido clases de dibujo o pintura de forma académica?

Betto: Caricatura de fisonomía con el maestro Aries Herrera, “Calarcá”, en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Jarape: Es desafortunado que no, pero más lo es que se nota.
Chócolo:
Bellas artes.

3. ¿Cree que la caricatura del país es profesional?

Betto:
Los editores son los profesionales en publicar el oficio de la caricatura.
Jarape: Estamos recorriendo el camino que han recorrido otros países, Argentina para nombrar uno solo, pero ya no estamos en la salida. Afortunadamente hay cantidad de jóvenes talentosas y talentosos que nos significarán sorpresas muy gratas, además estamos exportando caricaturistas: Yayo, Elena María Ospina, Tur-cios, Nani, por nombrar sólo algunos que me acuerdo en este momento.
Chócolo: Sí.


4. ¿Cómo nace la vocación por la caricatura? ¿cuáles serían los caricaturistas que han incidido en su trabajo?

Betto: Nace como una diversión que poco a poco se convierte en una necesidad de opinar. Caricaturistas inspiradores: Quino, Fontanarrosa, Steinberg, Sempe, Levine.
Jarape: Uno es crítico con lo que le rodea y está el dibujo como herramienta (¿o arma?). En ese momento no hay escapatoria, la caricatura lo ha retenido a uno y no hay acuerdo humanitario que lo libere. Son muchos de los que he aprendido; León, Pinto, Elena, Ceci, Nicholls, Azeta, Naide, Grosso, Unomás... y un largo etcétera.
Chócolo: Un periódico diario y dibujar caricaturas para evadir el montaje de los adultos, y ganárselos. De incidencia responsabilizaría a Elkin Obregón, Antonio Caballero, Brant Parker, por ejemplo.


5. ¿El valor primordial de la caricatura es artístico, político, documental o crítico?

Betto: Es el equilibrio de todas las anteriores.
Jarape: Priman los tres últimos pero ayuda mucho el primero.
Chócolo: Todos las anteriores, y el valor medicinal.


6. ¿Qué elementos definirían que un trabajo es una caricatura?

Betto: La deformación, la exageración, la comparación, la ironía, el humorismo y la sátira.
Jarape: La exageración, que es como el embalaje que el caricaturista toma para que el lector se percate de la situación que se pretende mostrar y la deformación que es en últimas lo que hace a la caricatura interesante.
Chócolo: El humor y su expresión plástica.


7. ¿El caricaturista debe ser un artista o un periodista? ¿cómo se maneja esta relación?

Betto: El caricaturista debe ser un ingenioso que se sirve del periodismo, de la literatura y de la actualidad para interpretar la realidad.
Jarape: En mi caso, “periodista” y “artista” son palabras mayores, estoy muy lejos... Prefiero dejarlo en el plano de “dibujante” y “documentalista”.
Chócolo: Deben ser ambos los dos, como diría el Presidente, y además buen humorista. Opinión con objetividad al mismo tiempo, en un dibujo. Ahí se manifiesta una buena relación.


8. ¿Tiene la caricatura una función social?

Betto: Su función social debe dejar en evidencia el acontecer político a través de la ironía o de la reflexión gráfica.
Jarape: La caricatura sin función social sería como las tetillas de los hombres... ahí están pero ¿a quién le interesan?
Chócolo: Sí. Y no hay que tomársela muy a pecho.


9. ¿Debe ser, dado el caso, un periodista objetivo o subjetivo?

Betto: En caso de la caricatura política o de opinión, la opinión siempre será subjetiva.
Jarape: No sé, pero lo de “objetivo” se me parece más a “ético”.
Chócolo: Debe ser, en todo caso, un periodista desempleado.


10. En la caricatura pesa mucho la crítica a la política: ¿puede haber elogioso apoyos políticos? ¿puede haber una Relación con la política?

Betto: Caricatura con elogios no tiene chiste. Tal vez dejaría de ser caricatura.
Jarape: De hecho uno ve “elogios” en los diarios, pero creo que la función del caricaturista no es ésa (para eso hay presentadoras de televisión). La caricatura está para meter el dedo en la llaga porque, después de todo, hasta el “mejor” político (o el de mejor rating) es susceptible de mejorar o de ser cambiado. Cualquier política (no hablo de las señoras que se dedican al oficio) puede ser mejor que sí misma y a eso hay que apuntarle. Cuando el caricaturista viene y “agúa la fiesta” en realidad está diciendo: “Tiene que haber algo muchísimo mejor que esto”; por consiguiente sí hay, y debe haber, una relación entre la caricatura y la política ya que la política es lo que nos afecta, para bien o para mal, a todos. La crítica intenta lograr que un país de amnésicos no olvide (¡...pero no me acuerdo qué!).
Chócolo: Elogios o apoyos nunca, no es trabajo de caricaturistas. Para eso hay periodistas. Una relación con la política es posible, siempre y cuando no infiltre las caricaturas.


11. ¿Qué tan importante resulta la vinculación del caricaturista aun partido político?

Betto: Si se está tras de una embajada o de una notaría podría ser importante.
Jarape: Creo que el caricaturista es más libre de expresar lo que piensa cuando no milita en ningún partido político sin que ello quiera decir que no pueda ser crítico con su propia casa. En un país “dere-echizado” yo prefiero mantenerme un poco a la izquierda, pero sólo un poco porque en el fondo todo se parece también a la extrema derecha... es el nudo donde ambas extremas diabólicamente se abrazan.
Chócolo: Un caricaturista en sus cabales no haría tal cosa, pienso yo.


12. ¿La caricatura debe pretender reflejar la opinión pública?

Betto: A veces puede coincidir, si el dibujo representa la voz de los que no tienen voz.
Jarape: Si el caricaturista es de esa opinión... sí, de lo contrario hay que ir contra la corriente, a pesar de cualquier 91%.
Chócolo: Sucede así pero es pura coincidencia.


13. La Búsqueda de un sistema de expresión universal, ¿Responde a las necesidades del público, o uniforma la caricatura?

Betto: Responde a las necesidades del editor y del medio que el caricaturista escoja.
Jarape: Me asusta la pregunta porque no sé hasta dónde compromete a la innovación.
Chócolo: Es una tendencia ineludible. No uniforma, universaliza.


14. ¿Tiene la caricatura actual un intercambio efectivo con la evolución y madurez de la opinión?

Betto: Cuidado, un caricaturista ignorante pero bien informado puede ser contraproducente.
Jarape: Ahí está la innovación de la que hablaba. “Efectivo” suena a un indicador medible. Ésa es una pregunta para un “estudioso” de la caricatura como Carlos Alberto Villegas o Germán Fernández.
Chócolo: Sí.


15. ¿Cómo es la Relación de la caricatura con otros medios como internet, televisión, multimedia? ¿está el futuro de la caricatura impresa delinea do en estos medios o está por desarrollarse?

Betto: La relación con todas esas herramientas es muy positiva, la inmediatez de nuestra era obliga a contextua-lizarnos con ellas.
Jarape: Está evolucionando y tiene que hacerlo. Un ejemplo de ello es “Persépolis” con su historia tan deliciosamente alejada (en contenido y forma) de los clásicos cuentos de Disney.
Chócolo: Estos medios ya fueron penetrados por la caricatura y el futuro es prometedor en ellos.


16. ¿Cómo elige los temas que va a dibujar?

Betto: De todas las papayas uno escoge la más grande.
Jarape: Haciendo todo lo contrario a los “tres micos” (que bien podrían representar lo que quiere del país el uribis-mo), me refiero a que HAY que abrir muy bien los ojos... HAY que parar orejas... y no HAY que quedarse callado.
Chócolo: La actualidad periodística coincide con el afecto humanitario y determina el tema.


17. ¿Hasido censurado o se ha impuesto la autocensura?

Betto: Afortunadamente El Espectador siempre ha respetado mi espacio y mi dibujo.
Jarape: ¿Censurado?... tal vez sí. ¿Autocensura?... todo el tiempo, porque el caricaturista no es dueño de la verdad. Con una excelente caricatura se puede cometer una gran injusticia. El primer tamiz debe ser el mismo caricaturista; el segundo, el medio que pretende publicar la caricatura. Creo que en eso hay una responsabilidad compartida.
Chócolo: Sí.


18. ¿Hay algún tipo de tabú en la caricatura colombiana? ¿cuáles se rían los temas que la sociedad colombiana actual no toleraría caricaturizar?

Betto:
Los gustos sexuales de nuestros dirigentes o burlarse del dolor ajeno.
Jarape: Yo creo que la religión. Coyunturalmente, y por efecto mediático, en este momento no simpatizan entre muchos uribistas las críticas al “Estatuto de Seguridad Democrática”.
Chócolo: El tabú es el sexo, en la sociedad, no en la caricatura. Y caricaturizar la vida privada genera intolerancia.

19. ¿Cree que la sociedad colombiana ido algún tipo de intimidación de los lectores por el contenido de sus caricaturas o por sus posturas políticas?

Betto: Nunca, como diría Mark Twain, “Fiel a los ideales pero no morir por ellos”.
Jarape: No, pero sé que mis familiares y amigos uribistas no me leen... (Cristina: “He decidido volverme uribista”...).
Chócolo: Sí. Cartas por lecturas diversas del dibujo.
tiene la capacidad de reírse de sí misma? ¿por qué?

Betto: El humor es un bálsamo que nos saca del atraso, es el último recurso, no resuelve problemas pero nos da otra perspectiva.
Jarape: Indudablemente, eso lo vemos en muchos ejemplos. Me gustaría citar a “La Luciérnaga” que, aunque está pasando por una seria crisis de “gobiernismo” contraria a lo que siempre ha sido y debe ser y que a ratos hace que uno cambie de emisora, se le perdona de corazón porque ha estado haciéndonos reír con un humor muy inteligente desde las épocas del apagón gavirista. Mis respetos a todos ellos. ¿Por qué? Porque la risa es el mejor mecanismo de defensa del que está dotado un inmenso y maravilloso organismo viviente llamado sociedad.
Chócolo: Esta sociedad tiene la capacidad de reírse de sí misma, superior a otras capacidades, porque a pesar de estar en crisis persiste en reír. De lo que sea, hasta de sí misma.


Revista de Estudios Sociales Nº30, Agosto de 2008. Universidad de los Andes
http://res.uniandes.edu.co/

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