sábado, 13 de febrero de 2010

“Hay cosas que no se dicen por cobardía”

Como acompañamiento al foro internacional de caricatura, auspiciado por la Alianza francesa

‘Plantú’, el caricaturista principal de ‘Le Monde’ visita Colombia para hablar de su oficio y debatir con los lectores. En entrevista con El Espectador dijo que conoce muy bien el trabajo de Vladdo.


“Oh! puta!! Lo va a hacer!!!”


Jean Plantúreux, Plantú para sus amigos y para el resto del mundo, trabaja rodeado de caricaturas. En su oficina del diario Le Monde, para el cual ha dibujado desde hace 37 años hay, además de dulces de jengibre, réplicas a tamaño real de varios de los dibujos que le han hecho merecedor de la reputación de temerario. Un día dibujó al entonces ministro Nicolás Sarkozy con una mosca volando alrededor de su cabeza, un animal que en sus dibujos solía caracterizar a Jean-Marie Le Pen, jefe del partido de extrema derecha Frente Nacional. A la mañana siguiente un mensajero le trajo una carta personal de Sarkozy donde, luego de elogiar su trabajo, le pedía que no lo relacionara con las ideas racistas de aquel personaje.

La siguiente vez que Plantú dibujó a Sarkozy le puso tres moscas alrededor. “Sarkozy es menos malo que Le Pen, pero ya que buscaba seducir a los electores del FN, hice mi trabajo dibujándolo como Le Pen”.

Este caricaturista, uno de los más famosos de Francia será uno de los participantes del Foro Internacional de Caricaturistas para la Paz, que comienza mañana en Bogotá. Para Plantú “el dibujo de prensa es un verdadero barómetro de la libertad de expresión”.


¿Es Francia un paraíso para la libertad de expresión?


Decir que prefiero trabajar aquí que en Teherán o Corea del Norte no quiere decir que aquí damos ejemplo. Somos un país donde se pueden decir muchas cosas, pero no todas. La vejez, por ejemplo, es un tabú.


Eso a nivel social, ¿hay tabúes a nivel político?


En Le Monde y en L'Express jamás me han dicho: “No toque a este personaje” o “no se meta con este grupo económico”. Sé que en otros diarios han existido presiones que no vienen del personaje caricaturizado, sino de los mandos medios que piensan “si publicamos eso, vamos a tener problemas”. El resultado es que hay cosas que no se dicen, no por censura sino por cobardía.

Uno de sus colegas, Siné, fue despedido del periódico ‘Charlie Expo’ por una caricatura donde comentaba el matrimonio del hijo del presidente con una heredera judía diciendo: “Va a llegar lejos este muchacho”.

Es uno de los tres fatuas (pronunciamientos islámicos) contra la caricatura en los últimos tiempos. Yo le hubiera aconsejado no hacerlo, pero de ahí a tratarlo de antisemita, despedirlo y abrirle un proceso hay una distancia enorme.

Imagino que otro de los fatuas de los que habla fue uno literal, el que se decretó contra los caricaturistas daneses que dibujaron a Mahoma.

Cuando estalló el escándalo me hice muchas preguntas. Como artista tengo la libertad de hacer lo que se me dé la gana, pero como periodista habría estado obligado a considerar si era importante caricaturizar a Mahoma en ese momento. Para nosotros el problema no es Mahoma, sino los barbudos fanáticos que tiranizan a sus pueblos o esclavizan a la mujer en su nombre. En todo caso yo no las hubiera publicado si hubiera sabido que las consecuencias incluirían decenas de muertos.


¿Y el tercer fatua tuvo que ver con un barquito?


Un día decidí reinterpretar la parábola de la multiplicación de los peces y dibujé a Jesús en un bote repartiendo preservativos a los africanos. Entonces, recibimos tres mil correos de rechazo a Le Monde. Fue una reacción organizada que incluía amenazas de muerte. Sé que el riesgo que corro es nada comparado con lo que puede pasarle a un caricaturista chino o argelino, aunque llegaron a “matarme” en mi biografía de Wikipedia. Con esa reacción exagerada me di cuenta de que ahora los caricaturistas estamos limitados por tres religiones. Es por eso que se creó Cartooning for Peace “Dibujos por la paz”, una asociación que reúne a más de 70 dibujantes del mundo para promover el dibujo de prensa y la caricatura como medio de expresión y de comunicación al servicio de la tolerancia y la paz.


Uno tiene la idea de que la caricatura es una tradición más bien occidental...


Me viene a la cabeza que en Egipto en los años cincuenta había un caricaturista armenio, Alexander Saroukhan, que se burlaba de un imán que siempre andaba de conquista. Los dibujos lo mostraban coquetando a la mucama y a las chicas en la playa. Además, hay una tradición de bromas políticas y religiosas orales. La historia del kamikaze que llega al cielo y se encuentra con que Mahoma le dice que ya se acabó la reserva de vírgenes, era un chiste que había circulado durante mucho tiempo antes de que lo dibujaran los daneses.


¿Una “caricatura oral”?


Claro, para esquivar la prohibición de representar lo religioso en imágenes. Evadir lo prohibido. Es lo mismo que hacen los caricaturistas colombianos que logran pasar por un lado de lo prohibido para burlarse del presidente Uribe y de las Farc.


¿Está familiarizado con las caricaturas colombianas?


Conozco muy bien el trabajo de Vladdo y he visto el de muchos otros. Además, la tradición de la caricatura colombiana es muy rica y ha existido desde hace más de dos siglos. Así que hablaré de lo que hago y de Cartooning for Peace, pero voy también a aprender y a hacer montones de preguntas.


Si tuviera que escoger entre hacer reír o reflexionar con la caricatura, ¿qué escogería?


Todo. La vida es la risa, la vida es la tragedia y la reflexión, y el dibujo cuenta todo eso. Yo me burlé mucho de Juan Pablo II, pero cuando agonizaba lo dibujé con respeto. Es decir, hay momentos en los que puedo burlarme de las personas y hay momentos en los que mis dibujos pueden ser líricos o incluso trágicos. No quiero sentirme prisionero del dibujo humorístico, me gustan las caricaturas que hacen reír, pero también las que son agresivas o serias. Lo que busco es compartir un debate con el lector.


Detalles del evento


Cartooning for Peace (Dibujos por la paz) es una asociación que reúne a más de 70 caricaturistas alrededor del mundo para promover la caricatura como un elemento de tolerancia. Entre los asistentes al foro internacional, que tendrá lugar a partir de mañana, organizado por la Alianza Francesa, se encuentran varios miembros de esta organización como Plantú, de Francia; Michel Kichka, de Israel; Pierre Kroll, de Bélgica; Ana von Rebeur, de Argentina; Rayma, de Venezuela; Daryl Cagle, de Estados Unidos; Vladdo, de Colombia, entre otros, todos vinculados con la prensa de su país a través de diferentes publicaciones. Hasta el próximo viernes, entre las instalaciones de la Biblioteca Luis Ángel Arango, los museos de Arte Moderno y del Banco de la República y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se realizarán múltiples talleres, conferencias y exposiciones. Si desea conocer los horarios y el costo de las entradas ingrese a

http://bogota.alianzafrancesa.org.co
Por: Ricardo Abdahllah / París

Tomado de: EL ESPECTADOR. 14/02/10-sección Internacional

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