viernes, 11 de septiembre de 2009

Bogotá en caricatura: iconografía

Bogotá en caricatura: iconografía
Por: Beatriz González

Representar a una ciudad de manera simbólica ha sido un ejercicio recurrente dentro de la historia cívica. Las ciudades llegan a convertirse en alegorías morales y se identifican con las diosas del Olimpo. Las ciudades y las diosas son de género femenino. Las ciudades-diosas portan muchas veces el escudo que también significa la ciudad: un símbolo sobre otro símbolo.

Sin embargo los escudos son una manera diferente de significar la ciudad. Los escudos -de género masculino- son como cartas de naipes: el formato, los colores planos y vivos, las formas sintéticas rodeadas de un blanco de apariencia esmaltada permiten la analogía. La heráldica de las ciudades pertenece al juego de la historia; en un escudo ciudadano se condensan los elementos del paisaje y de su arquitectura, las hazañas de sus habitantes y su valor moral. Los escudos a diferencia de las alegorías son referencias al pasado -la granada entreabierta no tiene en el presente nada que ver con Bogotá-, no tiene la capital ningún nexo físico con Granada, España. Mas aún, el granado produce mejores frutos en tierra templada. Pero los escudos no pueden cambiar de contenido aunque evolucionen ligeramente en cuanto a su estilo artístico.

Las alegorías de las ciudades, al contrario de los escudos, evolucionan y cambian de forma de acuerdo con los tiempos y los problemas. La moderna iconografía de la ciudad es de origen neoclásico, hija de la ilustración y nieta de la Iconología de Ripa quien publicó su volumen en Italia en 1605. "En Italia, los artistas de los siglos XVII y XVIII crean sin cesar figuras alegóricas y abstracciones personificadas" (1) . Como hecho curioso se debe anotar que la codificación de las figuras alegóricas llevada a cabo por Ripa y la invención del término caricaturo tienen lugar en el mismo país, Italia y a comienzos del siglo XVII. Pasados los años la alegoría será el gran recurso del caricaturista.

5. Mala fe Contra Santa Fe.José "Pepe" Gómez (1892 - 1936)."Bogotá Cómica", 1918.Xilografía, 14.5 x 18.8 cms.La Prensa, como se ve de una manera precisa ha salvado a Santa Fe de manos de los le querían quitar la camisa. Mas creo que al cabo verá aquel que su bolsa llene del oro de Bogotá, que lo que por agua viene también por agua se va". Dentro de los periodistas que han evitado los desfalcos figura Eduardo Sontos, desde "El Tiempo".

La voluntad ético del siglo XVIII llevó a los artistas a representar los pueblos según los modelos griegos y romanos. Los griegos habían representado a Atenas como Atenea y a Samos como Hera, dándose la mano para significar la paz. El siglo XVIII con la consolidación de la ilustración, la masonería, el neoclasicismo, la pincelada taquigráfica del rococó y la ambición de codificar el universo en una enciclopedia fue propicio a la creación de símbolos. El estudio del comportamiento de los pueblos, preconizado por la ilustración fue popularizado por el padre Feijoo en España y transmitido a las colonias. Este es uno de los caminos por los que llegaron al Nuevo Mundo las alegorías morales relacionadas con el clima y las costumbres. La alegoría se suscribió a territorios más pequeños como las ciudades y a problemas locales y no a asuntos generales o ideales como la paz. Ello permitió que no sólo se diera fisonomía a los vicios y virtudes como en la Edad Media, o se personificaran los continentes con sus razas y productos, tal como se hizo en el Renacimiento: El aspecto físico de los dioses del Olimpo comenzó a ser utilizado en un registro amplio y variado.

Un buen ejemplo de esta utilización de lo simbólico y de las transformaciones que puede sufrir en su contexto la iconografía de la ciudad, es la "Alegoría de la villa de Madrid" de Goya pintada en 1808, la cual cambió parcialmente durante treinta años según los acontecimientos históricos del conflicto franco-hispánico: Madrid unas veces aparece soportando el retrato de José Bonaparte, otras a Fernando VII, o los letreros "Constitución" y "2 de mayo" (2)

A partir de la revolución francesa las diosas griegas pueden significar indistintamente la República, la Libertad y la Ciudad. Son muy famosas las incidencias del concurso para plasmar la imagen de lo República francesa en el cual participó Daumier con la imagen fiera de una diosa griega que amamanto a sus dos hijos.

La primera imagen de Bogotá como diosa griega aparece reseñada en el periódico "La Discusión". Se trata de la descripción de la obra "Alegoría de la administración del general José María Obando" del pintor costumbrista Ramón Torres Méndez. Bogotá es una de las diosas que acompañan a la República y que represen tan las provincias: "... A la República siguen todas las provincias, simbolizadas también bajo la figura de otras tantas mujeres, que llevan las principales producciones de las que representan... La República, el General Obando, la Paz, la Justicia y las provincias del Istmo y de Bogotá, ocupan el primer término... el Sr. Torres ha agrupado sus figuras con mucha gracia, y que la plegadura de sus ropas, es sencilla y natural" (3) Esta obra debió ser realizada en 1853 pues su fecha de posesión como presidente es del 12 de abril de ese año. De ello no quedaron sino las descripciones de "La Discusión" y del biógrafo del pintor, José Belver; la obra misma debió desaparecer durante el siglo XIX; es natural que después del fracaso del gobierno de Obando nadie quisiera conservarla. La imagen de Bogotá como deidad griega solamente vuelve a aparecer hasta el presente siglo y particularmente en caricaturas.

Según Gombrich, "fue hasta el siglo XIX cuando los dibujantes inventaron lo que podrían llamarse simbolos ad hoc para poblar sus dibujos y facilitar su tarea de comunicación". Esta proliferación de símbolos se ha vinculado al incremento de la caricatura. Las alegorías de Bogotá del siglo pasado en caricatura son una curiosidad. En 1898, el periódico satírico "Mefistófeles" presenta a Bogotá como un mico vestido a la usanza dieciochesca, que trata de inyectarle "ayuda universal" al desfalleciente Miguel Antonio Caro. Dos mujeres, grabadas en xilografía por el notable caricaturista Alfredo Greñas, caminan bajo una lluvia tan fuerte que parecen estar recibiendo el "furioso Tequendama en las espaldas". Cubiertas con un manto y un paraguas volteado por el viento pueden simbolizar a Bogotá aunque el que expresa el texto sea el símbolo de la patria "Colombita".



2. ¡Qué chubasco!Alfredo Greñas, seudónimos Brusqin Brocharrecia pintor, Mozuelo Rajatablas grabador, (1857 1949)."El Barbero, diciembre 11 de 1892Xilografía, 28 x 23.5 cms.Recibiendo este furioso Tequendama en las espaldas aparece la niña Colombita", acompañada por la alegoría del gobierno de Caro, la "comadre Regenerada".
Al comenzar el siglo, en la década de 1910 y concretamente con Pepe Gómez se empieza a utilizar la alegoría de la ciudad como sistema de comunicación para llamar la atención sobre sus problemas. Allí se inicia una verdadera alegoría moral y Bogotá o Santa Fe se debate entre diosa griega y vieja beata; aparece llorando, arruinada por los manzanillos; se la representa burlada, vejada, muriéndose de desaseo o de gripa. Unas veces es una pobre mujer narizona, que lleva un gorro frigio, un raído delantal en el que dice Santa Fe -para que no quede duda-, y un balde rodeado de moscas que significa la plaza de mercado; lleva en sus brazos un tranvía y un garrafón de rentas y se acerca al mostrador del cínico Tío Sam a pedirle que cumpla con su préstamo de cinco millones. Otras es una diosa joven y bella que se enjuga las lágrimas con "el rutilante peplo" mientras es agredida por el catastro y defendida por la prensa. El nombre de Santa Fe, muy usado en su iconografía, se aleja de su significado hagiográfico, para denunciar la mala fe. La iconografía de Pepe Gómez de la ciudad es la mas prolífica; como toda su obra, está llena de recursos, es expresionista la mayor parte de las veces, y ecléctica. El sentido de la denuncia de Pepe Gómez tiene que ver con dos temas: los intereses creados alrededor de los contratos de la administración, y el embellecimiento superficial al margen de los males profundos de la capital.

6. ¡Pobre pueblo!José Pepe Gómez (1892- 1936)."Bogotá Cómico, noviembre 2 de 1918.Xilografía, 21.5 x 16.5 cms.Los cuatro jinetes del Apocalipsis, encabezados por la peste y el hambre, amenazan a los bogotanos mientras duermen las autoridades civiles y eclesiásticas: la gripo se convierte en epidemia durante los meses de octubre y noviembre de 1918, debido a las deficientes condiciones de higiene de la ciudad. Al fondo aparece el perfil de Bogotá, la catedral aun lado y las chimeneas de la fábrica de Bavaria al otro.

Su contemporáneo Ricardo Rendón, quien llegó a Bogotá cuando Pepe Gómez ya había realizado gran parte de su iconografía ciudadana, acogió la representación de la ciudad pero le dio su propio estilo, sintético, con un sistema de símbolos que van a servir para desentrañar de manera eficaz y oportuna el sentido de la denuncia. Junto con Pepe Gómez inicia una campaña para derrotar a "la rosca", esto es a Arturo Hernández, Ruperto Melo y Sotero Peñuela, quienes durante el gobierno de Miguel Abadía Méndez se repartieron desde distintas posiciones los negocios de la administración de la capital. Bogotá es víctima del juego de la gallina ciega: vendada, vestida con una elegante túnica, trata con noble gesto de tocar a sus festivos enemigos. Cuando cae la rosca, Bogotá reposa como una diosa del Ticiano pero vestida y con gorro frigio; a través de la ventana mira el amanecer de la República; el manzanillismo ha sido destrozado con la espada de la dignidad y el nepotismo huye en la oscuridad de una cortina.

Siguiendo el ejemplo de los dos caricaturistas, Gómez y Rendón, quienes mueren con escasos años de diferencia en la década de 1930, los dibujantes van a trabajar cada vez con mayor libertad la iconografía de la ciudad. Rara vez se van a apartar de la imagen de una mujer. Gómez alguna vez la había retratado como una mula de carga y Rendón como un hombre del pueblo que comparte la mesa con la vieja Santa Fe. Pero la Bogotá que van a representar los caricaturistas de las décadas siguientes será una mujer ata viada a la moda. Según Lisandro Serrano es una señorita muy elegante, de sombrero y traje ceñido a quien la opinión pública le advierte que no debe andar en malas compañías: es una denuncia respecto a los negocios de la Compañía Central de Teléfonos.

Bogotá sufrirá el invierno y el verano, se morirá de fiebre por falta de agua y se inclinará cubierta de abrigos, como una viejecita ante el calor de la chimenea. La imagen que va a predominar en las décadas de 1960 y 1970 es la de una secretaria con el pelo cortado a lo gamín que pasa de cenicienta a reina de belleza. Esta iconografía bogotana de Chapete es bastante numerosa y contrasta con la violenta vieja gorda y desdentada de Merino y con la imagen proletaria de Espartaco. Bogotá recibirá con entusiasmo a los alcaldes, se volverá su novia y terminará siempre en una gran pobreza.

A partir de la década de 1980 la iconografía de Bogotá relacionada con la imagen de la mujer se vuelve muy escasa y es reemplazada algunas veces por el escudo que expresa las dudas populares y otras con la representación de su arquitectura y paisaje simbólicos.

La reseña de las alegorías morales de Bogotá es importante porque estas de manera simbólica van presentando los problemas de la ciudad y su historia esquemática. Allí esta la gripa de 1918, con su presencia de muerte, la polémica entre los dueños de la compañía de energía y el alcalde, los ofrecimientos de empréstitos, los negociados, los intentos de parte del Congreso poro convertirlo en distrito especial, los incontables inviernos con los inundaciones y los veranos con sus consecuentes racionamientos de agua; las vías, los festivales, el tren urbano y hasta la compra de un computador en 47 millones. También se pueden leer por medio de imágenes el aumento de población, la pérdida de carácter, la superioridad en número de los habitantes de provincia sobre los cachacos y por encima de todo la pobreza y el despilfarro. Algunos caricaturistas quieren hacer reír a Bogotá durante el festival de la risa de 1960 pero solo consiguen que escoja entre la máscara de tragedia y la comedia.

23. Un consejo oportuno.-Mira, querida. Creo que ya es hora que dejes esas malas "compañías".Lisandro Serrano (activo 1920 - 1960)"El Tiempo", marzo 7 de 1940,Clisé, 10 e 14,5 cms,Problemas surgidos al interior de la administración de la Compañía de telefónos obligan al alcalde a nombrar una comisión especial, de la que forman parte Jorge Páez, Francisco Urrutia Holguín y Lucas Caballero, únicos miembros de la misma que concurren a todos los reuniones.
Las alegorías morales que según se prensa se expresan en términos abstractos, nos presentan en este conjunto de caricaturas iconográficas, la realidad descarnada de la capital.

37. El drama de la capital.BOGOTA: - ¿Hasta cuándo tendré que vivir de limosna?Hernando Turriago "Chapete" (1923)."El Tiempo", septiembre 15 de 1962.Tinta sobre papel en reproducción, 13.5 x 15.3 cms.Las finanzas del gobierno distrital están en quiebra.

(1)
Emile Male, EL ARTE RELIGIOSO. México: Fondo de Cultura Económica, 1966, p. 185.
(2)
Hugh Thomas, GOYA. EL TRES DE MAYO -1808. Barcelona: Ediciones Grijalbo, S.A. 1979, pp. 82, 114.
(3)
"La Discusión". Bogotá, marzo 26 de 1853, pp. 1,2.




Título del Artículo: Bogotá en caricatura: iconografía
Autor: Beatriz González.
Fuente: BANCO DE LA REPÚBLICA. Bogotá en caricatura. Edición original: Bogotá, Banco de la República, 1987.

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